Un álbum de fotos y tu melodía

 

Las imágenes de mi cabeza danzaban sin ningún orden por la ruta de mi memoria. En algunas salías tú, bailando, hablando, gritando; pero en todas ellas la luz de tu mirada brillaba con fuerza mientras yo me reflejaba en tus ojos. Eran imágenes sin conexión unas con otras, el tiempo avanzaba y retrocedía a lo loco, como una ruleta rusa en un casino. Me encontraba expectante a cada foto que se manifestaba por el nuevo recuerdo que se desbloqueaba en mi memoria. Verte era una maravilla, un regalo que hacía mucho tiempo que no había podido permitirme. Las imágenes se hacían tan reales, tan intensas en mi cabeza, en mi corazón, en mi cuerpo, que quise tocarte. Alcé los brazos hacia ti pensando que volvería a tocar tu suave piel, pero la nada, el vacío más frío me recibió. Entonces, un montón de imágenes de nuestra última vez se sucedieron por mi cabeza. De tu última vez. El brillo de tus ojos se iba apagando poco a poco mientras el ruido de aquel instante volvía a colapsar mis oídos. Sin embargo, nada fue peor que el silencio que encontré dentro de ti, el ruido que no escuché cuando mi oreja se posó sobre tu pecho intentando oír mi melodía favorita.

Cerré el álbum de fotos con fuerza mientras las lágrimas, se deslizaban una vez más desde hacía nueve meses, por mis mejillas. Te quería volver a ver, pero no estaba preparado para no encontrar tu sonido. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Ya hay alguien esperándote

Las caras de una moneda