Ya hay alguien esperándote
Había construido
un muro que se mantenía con los cimientos de las mentiras, que se sostenía a
base de ojos vacíos y helados. Se derrumbó cuando nos conocimos. Desapareció cuando
capté tu silueta aquella primera vez ante mi retina. Mis ojos susurraban que no
podía ser verdad que aquella realmente fuese la primera vez que nos vimos. Mis ojos,
mis latidos, m piel te reconocería en un mundo lleno de extraños. Escuché tu
voz, misteriosa, atrayente, entre las miles de voces que nos rodean cada día. Me
fascinó de una manera que no reconocí. Como si tu tono, tu melodía hubiese sido
creada expresamente para mí.
Aquel día,
cuando fui consciente de que estabas, de que existías, no pare de pensar en ti
en quien eras, en quien era esa mujer que había revolucionando todo. También me
comía la cabeza, deseando, rezando, suplicando que todo lo que sentí, lo que
siento, fuese reciproco. Que tu estuvieras como yo. Deseosa de conocerme. Convencida
de que era yo y solo yo.
He estado
dando pasos hacia atrás, mirándome por llamar a tu puerta, para hacerte todas
mis preguntas sin respuesta sobre ti. Me di cuenta, entonces ese mismo día que
te encontré, que perdería noches en vela por ti. Me quedaría mirando la luna y
las estrellas si eso te hacia feliz. Así que, por favor, no te enamores de
nadie. Por favor, no me días que ya hay alguien esperándote.
Comentarios
Publicar un comentario