Tu nombre ya no sale en mis cuadernos



Las flores empiezan a salir creando un paisaje colorido, un paisaje que ha transformado el verde en miles de tonos de colores diferentes. Colores que hacía tiempo que creía que ya no volvería a ver porque en mi retina se había quedado grabado el verde de tus ojos. Pero ha llegado la primavera, dando la despedida a un otoño frío y triste en el que aún estaba tu recuerdo. Un recuerdo que me perseguía constantemente, allí donde mirase veía tus ojos, tu mirada traviesa, ese pícaro brillo que siempre te acompañaba cuando me mirabas.
Ahora ya no queda nada, ya no veo tus ojos en ninguna parte, tu recuerdo se ha marchado con el otoño. La primavera ha comenzado y con ella una nueva página de nuestra historia, una historia en la que no ha habido más que dolor y lágrimas. Pero ahora, ahora ya no estas. Tu nombre ya no sale en mis cuadernos, ya no me atormenta por las noches porque ya no queda nada. Atrás han quedado todos aquellos días en los que luchaba por no hablarte, por no mandarte un mensaje y que el circulo volviese a girar. Todo eso ha quedado atrás junto al dolor que me provocaba recordarte, el dolor que me provocaba que te hubieses marchado. Que te hubieses ido sin mirar atrás ni una sola vez.
Los nuevos colores, los nuevos destellos de luz me reciben calentando mi piel después de que tú la dejases enfriar. Mi interior está resquebrajando el hielo que se había formado cuando te marchaste, cuando la única sensación que notaba era el frío que me dejaste al echarme de tus brazos. El hielo se rompe, se derrite convirtiéndose en agua. Un agua que arrastra las ultimas señales de que una vez tocaste mi cuerpo, limpiando las cicatrices que se quedaran allí de por vida, pero que han dejado de doler. Porque tú ya me dejaste de doler y la primavera ha comenzado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ya hay alguien esperándote

Las caras de una moneda