El castigo de la Luna



La luz que entraba por la ventana de la habitación iba menguando a medida que el anochecer iba apareciendo. Me parecía mágico aquel hecho que sucedía día si y día también, como el Sol daba paso a la Luna para que fuese ella la que brillase, para que tuviese su delicioso momento. La noche se cernía sobre nosotros con ella como foco principal de nuestros cuerpos enredados en la cama. Las estrellas nos miraban curiosas a través de la ventana, deseosas de saber qué era eso que los humanos llamábamos amor. Ellas habían oído la leyenda del Sol, de la Luna, de los dos amantes que solo se encontraban una vez al día, pero no sabían más allá de eso. Sin embargo, desde allí, desde aquella cama con las blancas sabanas revueltas alrededor de nuestros pies, aprendieron.
Nos miraban mientras nuestras bocas se unían en una danza que no perdía el ritmo, salvo cuando el aire nos pedía parar, pero pronto volvíamos a enlazarnos en un Vals. Nos bebíamos el uno al otro con nuestros labios, bebía su amor, su deseo, su pasión, todo lo que quisiera entregarme porque lo quería todo de él; y él lo quería todo de mí. Las manos no se quedaban cortas en el baile ya que pronto comenzaron su propia danza por nuestros cuerpos, tocaban, exploraban, descubrían, mientras que los gemidos arrancados sin piedad llenaban en silencio de la habitación. Y nunca una música me pareció tan buena como el ritmo de sus gemidos acompasados con los míos, como su respiración acelerada se unía con la mía, como amortiguaba los gritos mordiéndome la piel.
Nos amábamos durante horas dándoles lecciones a las estrellas mientras la Luna nos miraba con envidia, con celos, con la pena que cubría su rostro al recordar lo que ella había perdido. Lo que ella había dejado de tener y que ahora nosotros le recordábamos. Porque ella había sido como nosotros, había retozado con el Sol dejando el cielo vacío, sin nadie que lo protegiese y su castigo era aquel. Vivir sin el Sol, solo verle, pero no poder tocarle. No poder amarle como nosotros nos amábamos cada noche.

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