Mi cabeza me traiciona, me engaña.
Por las noches me hace creer que estas aquí, que sigues a mi lado, que no te
fuiste; pero entones me despierto y veo la cama vacía, fría, sin deshacer.
Entonces, me doy cuenta de que no solo el corazón te echa de menos, que también
la cabeza que no deja de imaginarte, que no deja de recordarte. Le pido que
deje de traerte por las noches, que no es vida despertarse buscando algo que
hace mucho que se fue; pero no me hace caso. Te recuerda noche tras noche, y mi
corazón se ilusiona creyendo que aquellas ilusiones son verdad. Pero luego,
cuando amanece, llora desconsolado buscándote entre las sabanas.
Has vuelto después de todo el dolor que tuve que soportar tras tu pérdida. Has vuelto después de todo el daño que causaste. Has vuelto después del caos en el que se convirtió mi vida. Te fuiste un día sin que nadie te lo pudiese, más bien te supliqué que te quedaras, que no me dejases sola frente a este mundo. Pero te marchaste, te fuiste sin mirar atrás, sin pensar en las consecuencias de tu huida. No hubo día en el que mi corazón no te echase de menos. Mi cabeza me pedía que siguiese adelante, pero este no quería. Hubo noches en que mi corazón lloraba mientras mi cabeza consolaba un dolor del que tu eras el causante. Aquellas noches, derivaban a días grises en los que más ojeras fueron el mejor complemento para la tristeza que sucumbía en mi interior. Los días se me hacían enteros porque mirase donde mirase, allí estabas tú. Te encontraba en todas partes. En las paredes de la habitación. En los programas del televisor. En las comidas con nuestros amigos. En todas partes. ...
Comentarios
Publicar un comentario