La culpa no fue mía
No era más que un niño bonito, un chico que conseguía que todas las mujeres cayeran a sus pies. Él despertaba miradas allá donde fuese. Nunca creyó que se hubiese fijado en ella, su belleza y su clase la hacían sentir insegura, cosa que el nunca remedió. Ella se calmaba así misma y se torturaba ocultando a los demás aquellos miedos, porque sabía que a él no le gustaban aquellos numeritos. Decía que eran de niña pequeña, que debía comportarse como una mujer. El día que se marchó de su vida con la excusa de que no encajaba en ella, se sintió culpable. Rememoró todos y cada uno de los momentos que habían compartido en aquella tortuosa relación. Se culpó durante mucho tiempo el que aquel hombre ya no estuviese a su lado, creyó morir por tener el corazón roto. Se miraba en el espejo y solo veía todas aquellas faltas que él había ido contando. Se creía desdichada por haberlo perdido, haberlo dejado escapar de entre sus manos por su forma de ser, de actuar, de querer. Un día toda aquella ne...