Tu vida se resumía en trabajar, en conseguir tus metas, en lograrlo todo. En ser el mejor. No tenias tiempo para más, para nadie más. No cabía nadie más, no había sitio para más, no había sirio para mí. Pero, yo ya te había hecho hueco en mis cajones, yo ya había hecho hueco en mi corazón. Un hueco que te negaste a rellenar, un hueco que sigue esperando a que lo completes. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ya hay alguien esperándote

Las caras de una moneda