Lo único que tengo
Amor:
Te escribo a ti porque eres lo único que tengo en mi cabeza desde
que te vi. Te escribo a ti porque eres lo único que me hace desconectar de este
oscuro mundo. Te escribo a ti deseando tenerte a mi lado. Te escribo a ti. A
tus virtudes. A tus fallos. A tus ojos. A tu sonrisa. A tus besos. A tus manos…
a todo aquello que echo de menos desde que ya no estas.
Hay tantas cosas que decir, tantas cosas que rogar. Si tuviese que
describir todas las cosas que echo de menos de ti no acabaríamos nunca porque
echo de menos hasta lo más insignificante. Parezco un loco hablándole de ti a
un folio, como si fueses tú, pero desde que te fuiste, amor, ya no hay nadie
con el que hablar. No hay nadie que me de la mano cuando más lo necesito. Así
que me encuentro perdido en este inmenso mundo en el que ya no te tengo ara que
me guíes con tu luz. Para que me des la mano cuando ya no pueda seguir. Echo de
menos tus ojos. Aquellos de los que nunca tuve palabras concretas para definir.
Eran como luces que iluminan el camino. Cuando te miraba no hacían falta
palabras, eras transparentes; transmitían tanto amor que me sentía en una
jodida nube. Aún recuerdo esa sensación cálida que se formaba en mi estómago
cuando sentía tu mirada.
Me volvía loco besarte. Aquellos labios eran tentadores.
Arrebatadores. Esa boca me volvió loco en el primer instante en el que vi cómo
me sonreías. Había besado muchas bocas, pero ninguna tenia tu sabor. Ninguna me
hacía alcanzar el cielo con un beso. Me sentía un jodido niño cada vez que
posabas esa boca por mi cuerpo. Miles de sensaciones se arremolinaban en mi
corazón. Pasión. Poder. Amor. Sexo. Había tantas cosas para hacer con ella,
pero lo que más me gustaba era verte sonreír. No había nada mejor, el mundo se
iluminaba y sonreía contigo cuando lo hacías mientras que yo caía aún más en
tus redes.
Echo de menos tantas cosas que me llamarías loco si te las contase
y puede que lo sea. Un loco. Un enamorado. Un soñador que sueña con volverte a
tener entre mis brazos.
Empezaría hablando de ti de fuera hacia dentro. Empezaría por tus
ojos y terminaría agradeciendo la existencia a cada uno de los átomos que
construyen tu cuerpo.
Te apasionaba la vida. Te reías de todo. Llorabas con películas de
Disney. Te enamorabas del amor. Lo dabas todo aun no teniendo nada. Cantabas
por la calle sin miedo a lo que pudiesen pensar de ella. Eras una amante de la
vida. En cambio, a mí solo me bastaba con que tu fueses feliz, con que
estuvieses contenta. Me conformaba con lo poco que me dieses porque era
merecedor de tu amor, de tus actos, de tus sonrisas, de tus te quiero.
Había días en los que pensaba que movías el mundo con tu sonrisa.
Ahora yo movería el mundo por recuperarte, por volverte a tener a mi lado,
porque estuvieses aquí.
Te echo de menos.
Vuelve. Un loco.
Comentarios
Publicar un comentario