Invierno


Un día te das cuenta que el sol ya no brilla como antes, ya no calienta tanto, ya no dura tanto. Un día te das cuenta que las hojas caen, que se han vuelto amarillas e incluso marrones, que los arboles están quedándose vacíos. Un día te das cuenta de que ya no quedan niños jugando en la calle, ya no les oyes jugar a fútbol, a las canicas… un día te das cuenta de que esa persona se ha marchado, con todo lo que trajo con ella.
El verano se acaba y tú luchas a contrarreloj para que eso no suceda, es como luchar contra una pared de hormigón. No quieres que termine, que terminen los días de playa, los domingos de ventilador, los días soleados reflejados en sus ojos. Luchas, pero tu solo. En el momento en el que te das cuenta, que te percatas de que enfrentarse a la huida del verano es algo imposible, muestras tus miedos, tus preocupaciones, tu temor. La preocupación de no volver a sentirte como los rayos de sol. El temor a que los días se vuelvan grises tanto por fuera como por dentro.
Imploras a un cielo cada día más oscuro que por favor no haga que se marche, que no quieres perderla. Sabes que no podrías aguantar un frío invierno sin el calor de sus labios. mientras que tu intentas detener el invierno para que todo siga igual que antes, para no perder nada, para seguir sintiendo calor; ella guarda la ropa de verano. Los pantalones cortos, el top de vuestra primera cita, el biquini que se ponía para provocarte. Ahora solo encuentras jerséis y bufandas en donde antes había tirantes y bañadores.
Un día te levantas con la esperanza de haber conseguido tus propósitos, que ella no se marchase. Sales de casa con la idea de ir a verla, pero nada amas salir del portal notas una gota chocando contra tu frente; y lo notas. Notas como todo se va hacia abajo, como toda tu lucha no ha servido, pero un así guardas la certidumbre de que ella no se habrá marchado.
Que equivocado estabas. Todo se ha ido. El sol. Los días de playa. Los helados a deshoras. Los protectores solares, los bañadores. La crema en la piel. Ella.
Entonces te das cuenta de que ha llegado el invierno.

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