Amor es amor



La abuela siempre decía que el amor es amor, que no importaba nada más. Ni el color. Ni la raza. Ni el sexo. Para ella, el amor era libre y así lo manifestaba cuando besaba a su novia en la boca. Mamá la reprendía, decía que aquello no era correcto, que había niños delante; pero a mí no me importaba que la abuela diese besos, a mí también me daba besos. En las reuniones familiares siempre discutía con mis otros abuelos, les llamaba carcas cuando hablaban de política e igualdad. Yo me unía a la lucha de mi abuela, y mama me regañaba, pero la abuela decía que ella no lo entendía, que se había quedado atrás, pero que ella la quería igual porque eso era lo importante, quererse a pesar de las diferencias, a pesar de los gustos de la gente, a pesar de a quien quieras amar.
Cuando crecí y la abuela nos dejó, entendí porque besaba a su novia en la boca; pero aquello no me hizo cambiar de opinión. El amor, seguía siendo amor.



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