La vendimia
Todos los días se veían entre los viñedos. Ella lo observaba de
reojo mientras fingía leer literatura. Él perdía la noción del tiempo viéndola
caminar. Su jefe le regañaba por distraerse en el trabajo, pero era inevitable.
Ella le tentaba como una uva madura y jugosa, como un buen vino al anochecer.
Cuando el sol ya caía, se encontraban entre las uvas. Ellas eran testigos,
tanto de noche como de día, del amor que se procesaban, de la pasión con la que
se acariciaban, con el dolor con el que se despedían. Recorrían las miles de
hectáreas que tenía la plantación cogidos de las manos. Imaginaban una vida,
para ella, para él, para ellos juntos. Aquellas tierras les permitieron
descubrir lo que era el amor. Amar a alguien. Amar la tierra. Amar el vino.
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