La intimidad de una mirada
La fogata había comenzado. Todos se encontraban sentados a su alrededor. El fuego vibraba con fuerza, como si quisiese escapar de aquel circulo hecho con piedras. Allí sentados, se encontraban un montón de sentimientos, un montón de secretos. Mientras se liaban un canuto cantando a viva voz el himno de aquel verano, dos pares de ojos se miraban entre las anaranjadas llamas. Dos pares de ojos cargados de recuerdos, de sentimientos, de lamentos, de preguntas; luchaban por continuar conectados compartiendo la intimidad de aquella mirada. Se miraban inocentes. Se miraban en silencio mientras temían que los demás escuchasen el bombear de sus corazones.
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