Tu piel


El mayor deseo de toda persona es viajar, explorar, conocer nuevos mundos, cosas que nos asombren, que nos hagan perder el aliento. Algunos consiguen cumplirlo, hay otros tantos que no, pero luego están los que viajan sin moverse de la cama. Yo entro en ese último grupo.
Solo me hacía falta tenerte cerca para sentirme lejos de todo, para sentir que lo imposible era alcanzable, que lo que era difícil contigo era como chasquear los dedos.
Aún recuerdo aquella vez, aquel día. Tu y yo. Tu cama, tus sabanas, tu piel. Me hiciste cambiar de galaxia e incluso sospeche que de universo. Solo te hizo falta rozarme, con rozar tu piel yo ya me perdía por el cielo que formaban las constelaciones de tus lunares. Cuarenta y dos lunares. Cuarenta y dos viajes. Cuarenta y dos motivos para ser y estar a tu lado. Nunca olvidare los lugares donde se encontraban, ni mucho menos las maravillas que me mostraban.
Nunca me hicieron falta conocer las siete maravillas del mundo porque cada uno de tus lunares las superaban. El de tu hombro derecho, que te besaba todas las mañanas y que me transportaba a un campo de margaritas en el que siempre estabas tú esperándome. Aquel que tenías detrás de la oreja que me encantaba acariciar solamente por oír el sonido de tu risa; diría que es mi favorito.
Éramos tan pobres, pero a la vez tan felices de habernos encontrado que no sentíamos deseos de viajar más allá de tus sabanas sino era para volver a viajar en el salón. No teníamos un centavo, pero yo te compraba a besos y tú me vendías tus sonrisas. Nos dedicábamos al trueque. Nunca nos hizo falta un gran trabajo ni un gran sitio para vivir, más bien, preferíamos la ratonera en la que vivíamos porque mirases a donde mirase siempre nos encontrábamos.
Sin embargo, un día, lo viajes se acabaron, los lunares dejaron de verse, el trueque termino de realizarse. Ya no había besos con sabor a café, n viajes por tu piel, ya no quedaba nada. Desapareciste, te llevaste todo, tanto lo bueno como lo malo y aun te maldigo por no dejar al menos tu recuerdo para llorarle que regresaras porque quiero volver a viajar, pero solo por tu piel.

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