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Mostrando entradas de abril, 2020

El castigo de la Luna

La luz que entraba por la ventana de la habitación iba menguando a medida que el anochecer iba apareciendo. Me parecía mágico aquel hecho que sucedía día si y día también, como el Sol daba paso a la Luna para que fuese ella la que brillase, para que tuviese su delicioso momento. La noche se cernía sobre nosotros con ella como foco principal de nuestros cuerpos enredados en la cama. Las estrellas nos miraban curiosas a través de la ventana, deseosas de saber qué era eso que los humanos llamábamos amor. Ellas habían oído la leyenda del Sol, de la Luna, de los dos amantes que solo se encontraban una vez al día, pero no sabían más allá de eso. Sin embargo, desde allí, desde aquella cama con las blancas sabanas revueltas alrededor de nuestros pies, aprendieron. Nos miraban mientras nuestras bocas se unían en una danza que no perdía el ritmo, salvo cuando el aire nos pedía parar, pero pronto volvíamos a enlazarnos en un Vals. Nos bebíamos el uno al otro con nuestros labios, bebía su am...

Tu nombre ya no sale en mis cuadernos

Las flores empiezan a salir creando un paisaje colorido, un paisaje que ha transformado el verde en miles de tonos de colores diferentes. Colores que hacía tiempo que creía que ya no volvería a ver porque en mi retina se había quedado grabado el verde de tus ojos. Pero ha llegado la primavera, dando la despedida a un otoño frío y triste en el que aún estaba tu recuerdo. Un recuerdo que me perseguía constantemente, allí donde mirase veía tus ojos, tu mirada traviesa, ese pícaro brillo que siempre te acompañaba cuando me mirabas. Ahora ya no queda nada, ya no veo tus ojos en ninguna parte, tu recuerdo se ha marchado con el otoño. La primavera ha comenzado y con ella una nueva página de nuestra historia, una historia en la que no ha habido más que dolor y lágrimas. Pero ahora, ahora ya no estas. Tu nombre ya no sale en mis cuadernos, ya no me atormenta por las noches porque ya no queda nada. Atrás han quedado todos aquellos días en los que luchaba por no hablarte, por no mandarte un...