Después de que te marchases
Después de que te marchases me mire al espejo y no reconocí a la persona que me estaba devolviendo la mirada. Sé que se supone que aquel era mi reflejo, pero no conseguí reconocerme. Estaba cambiada. La chispa que siempre encontraba en mis ojos ya no lucia con la misma fuerza, a pesar de que estos seguían inundados en lágrimas. mi reflejo era la viva imagen de en lo que me había convertido tras tu marcha, una mujer vacía. Después de que te marchases sonreír ya no era un hábito natural, ya no me salía. Mis sonrisas se convirtieron en sonrisas forzadas, me dolían las mejillas de por obligarlas a mantener la sonrisa. Siempre fui de sonrisa fácil, de reírme con naturalidad por cualquier cosa, pero hasta eso te lo llevaste con tu huida. Después de que te marchases me costó conciliar de nuevo el sueño, ya no dormía plácidamente. Aparecías en todas y cada una de mis noches, aun no sabría si denominarlos sueños o pesadillas. Tenerte en sueños, pero no poder tocarte despierta se había c...