EQUIPAJE
Cada persona tiene su historia, su mochila a la espada, una maleta de ruedas que quizá a veces pesa más de la cuenta. El día que te vi empujando aquella pequeña maleta mi mundo dio un revés, un revés en el que se imaginó haciendo hueco a aquella viaja maleta. Era cuadrada, de un viejo color verde con las ruedas desgastadas. Llevabas demasiado tiempo tirando de ella llevándola a cualquier lugar en el que fueses, a cualquier lugar en el que te permitiesen abrirla. Y a mí no me importó hacerlo. Ambos giramos la llave con fuerza para abrir la oxidada cerradura, con fuerza, con ímpetu, con decisión. Habían encontrado a quien al fin había aceptado aquello que cargabas a tu espalda, aquello que te asustaba desde que la oscuridad empezó a asfixiarse con fuerza por las noches. La maleta se abrió dejando al descubierto todas tus emociones, como un libro abierto, como una ventana sin cortinas. Allí estaban tus miedos, tus gustos, tus sentimientos. Todo aquello que te había hecho reír,...